Beneficios cognitivos de la música

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Beneficios cognitivos de la música


«La música expresa todo aquello que no puede decirse con palabras y no puede quedar en el silencio» Víctor Hugo

Cuando hablamos de demencias y en especial de la enfermedad de Alzheimer automáticamente lo relacionamos con pérdida de memoria. Por supuesto cualquier enfermedad neurodegenerativa afecta a múltiples funciones cognitivas, pero el mayor miedo que suele afectar a los pacientes y sus familiares es el hecho de perder la propia identidad.

Cada persona es el resultado de sus experiencias, recuerdos y aprendizajes, si en algún momento pierde estos datos su identidad se puede ver afectada. El peor miedo de un paciente con demencia es que llegue el día en que no sepa quién es.

Por este motivo, uno de los mayores retos en las personas que padecen alguna enfermedad de estas características es tener que adaptarse constantemente a nuevas realidades y situación sin un punto de referencia claro. Esta situación, por supuesto, conlleva un fuerte impacto emocional y una repercusión en el estado de ánimo de los pacientes. Por este motivo, el trabajo emocional es clave y fundamental para mejorar su bienestar y calidad de vida.

En numerosas investigaciones se ha comprobado que los recuerdos que tienen una fuerte carga emocional tardan más tiempo en desaparecer. Se ha comprobado que las zonas subcorticales y límbicas (asociadas con el procesamiento emocional) son las últimas en verse afectadas por el deterioro en una persona con alzhéimer (Jacobsen et al, 2015).

A nivel emocional las personas con demencia pueden ser conscientes del progresivo deterioro que sufren, lo que desencadena sentimientos de angustia, confusión, desconfianza, ira o tristeza (Guetin et al, 2009). Por este motivo es importante que tengan la oportunidad o el soporte terapéutico para poder expresar de forma libre estas emociones.

En las distintas fases de la enfermedad se pueden mostrar reacciones emocionales ante estímulos aprendidos a lo largo de la vida, aunque estos no se recuerden de manera explícita (Svansdottir & Snaedal, 2006). Por ejemplo, si a una persona le ha apasionado toda su vida Antonio Machín, podemos ponerle una de sus canciones preferidas y conseguir estimular el sentimiento asociado a la canción, aunque no reconozca de quién se trata.

Diversos estudios han demostrado los múltiples beneficios cognitivos que tiene la música (Witzke et al. 2008; Raglio et al. 2012, Li et al. 2014). Además de la estimulación cognitiva se ha puesto de manifiesto la resonancia emocional que puede desencadenar la música significativa de nuestra vida. Bruer, Spitznagel & Cloninger (2007) llevaron a cabo una investigación en la que se demostró que una melodía familiar puede evocar de forma inmediata una emoción, una sensación o un recuerdo del pasado, devolviendo a la persona con demencia el sentimiento de identidad, seguridad y familiaridad.

Los neurocientíficos Blood & Zatorre (2001) evidenciaron que la música placentera activa, en las personas que la escuchan, diferentes regiones del cerebro en su sistema límbico y paralímbico y que se vinculan a respuestas eufóricas.

Como psicóloga de la residencia valoro muy necesario poder crear y fomentar espacios terapéuticos que estimulen el trabajo emocional para favorecer la expresión y la validación de las mismas. Escuchar la música significativa de su vida ofrece a la persona la oportunidad de estimular, evocar y canalizar los sentimientos mediante un lenguaje simbólico, profundo e inmediato. De esta manera les ofrecemos la oportunidad de conectar con emociones de su pasado.

Cuando no recordamos nuestra historia pasada es muy difícil poder ser conscientes de nuestra identidad, por este motivo crear momentos en los que poder conectar con lo que fuimos nos ayuda a recordar lo que somos.


Ana Herrero Fidalgo
Departamento de psicología

 

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